eres la número uno.
Siempre tan alegre, siempre tan contenta,
conversamos las mil y un charlas
con tal de aprovechar el tiempo.
Y pensar que todo comenzó
en una pequeña sala dónde mirábamos una película.
Me acerque a ti y lo único que dije fue un “Hola”,
porque en esos días era otra persona.
Conforme pasaban los minutos cada una
tomaba más confianza
para charlar más a gusto,
entonces ninguna de las dos pensó
en aquel momento que desde ese día
íbamos a ser las mejores amigas del mundo.
Cada vez que crecía nuestra amistadnos conocíamos más,
a veces teníamos los mismos gustos,
pero en otras todo lo contrarió,
aún así nos llevábamos bien.
Aunque no siempre todo era color de rosa,
las dos teníamos diferentes problemas
pero ambos relacionados con nuestras familias,
a pesar de eso, nos apoyamos y decidimos
ser fuertes, aunque a veces pensemos que
la pena nos destrozará.
Hoy puedo decir
que me alegro de haberte conocido,
porque además de una amistad,
para mí eres como mi hermana gemela,
que me escucha y que me entiende.
Pido a Dios que está amistad
duré para siempre y que
no llegue a terminar jamás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario